Restos del CastilloShow GalleryEdificado sobre un cerro (llamado Los Aljezares). El origen de esta fortaleza parece ser contemporáneo a la fundación del Señorío de Villena.
Su estructura la conforma un patio, que llamamos de armas, en el centro del cual está ubicado el aljibe con una bóveda ojival.

Alrededor de este patio tenemos una serie de dependencias delimitadas por cimientos y que configuran al conjunto una forma rectangular. La fachada principal situada al este, queda definida por dos torreones de medidas desiguales. Adosadas a cada uno de ellos hay unas habitaciones o estancias de grandes dimensiones que se extienden buscando el centro del conjunto, para poder fijar en sus paredes la cerradura de la puerta principal, que podía tener una anchura de alrededor de tres metros.

En la parte sur del replano existen cuatro habitaciones unidas al muro exterior pero que no presentan continuidad. Al oeste, tres aposento, que estuvieron techados a cuatro aguas. En el norte, una serie de departamentos ocupan el lado del rectángulo, posiblemente sin techumbre fija.
Todas estas dependencias están adosadas aun muro, que no muralla, el cual delimita en la parte superior del cerro la obra de defensa o bastión.

Formando terraza, en un plano más inferior, se levantó otro muro como primera defensa, que circunvala todo el castillo.

En la construcción de esta fortaleza se empleó arena, cal y piedras de mediano tamaño, para levantar los muros. Los torreones fueron levantados con tapial (se llevaba a cabo la obra con tapiales u hormas, que se rellenaba con una mezcla de tierra y cal dentro de los tapiales hasta lograr una gran compacticidad), reforzadas posteriormente por una pared exterior de piedra y argamasa, de 30 cms. de grosor, aunque nos es corriente encontrar una edificación con estas características.

El actual edificio militar tiene su origen en la concesión que efectúa Don Juan Manuel, Señor de Villena, en los primeros años de 1330 a su hijo natural Sancho Manuel, al cual concede las tierras de Montealegre y Carcelén

A fines del siglo XIII sufrió las iras de Pedro I, en lucha con su hermano Enrique de Trastámara, incendiándolo y destruyendo las torres y habitaciones situadas encima de la puerta  principal, frente al aljibe. Tan mal parado debió de quedar que ya no se reconstruyó, arruinándose cada día más, hasta mostrar las exiguas ruinas que hoy permanecen

En 1988 el Ayuntamiento adquirió la propiedad del monte sobre el que se eleva, y desde el año 2000 se ha procedido a una primera restauración, reconstruyendo la base de los dos torreones que forman la entrada.


Actualmente el Castillo de Montealegre es una de las fortificaciones más interesantes de la provincia de Albacete, y solo unos pocos trabajos de investigación se han acercado a su historia y evolución (Zuazo, 1915; Simón 1999).

El actual edificio militar tiene su origen en la concesión que efectúa Don Juan Manuel, Señor de Villena, en los primeros años de 1330 a su hijo natural Sancho Manuel, al cual concede las tierras de Montealegre y Carcelén, dos territorios del antiguo Hins de Almansa que tienen en común varios hechos económicos, como el control y paso de la ruta ganadera de Los Serranos que une la serranía conquense con las tierras del Campo de Cartagena.

Sancho Manuel encuentra en las tierras de Montealegre el caserío de Pechín, un núcleo habitado desde la época árabe, al menos desde la segunda mitad del siglo XII, asentado en lo que hoy se conoce como Los Castellares y que había sido ocupado desde época ibérica primero y romana después.

Los trabajos de 2005 muestran claramente que la fortaleza presenta dos recintos, el superior realizado en la cumbre aprovechando el afloramiento rocoso, el cual proporciona una pared vertical de unos dos metros de altura en las laderas occidental y meridional. En la ladera meridional se crea un segundo recinto o albaccar desarrollado en la ladera mejor protegida de los vientos dominantes, aprovechando similares condiciones geológicas a las del recinto superior. De dicho recinto se observa el ángulo SE, en el cual parece apreciarse un acceso a modo de poterna y un paño en el lado SW del recinto.

El recinto superior, donde se han efectuado la intervención en 2005, presenta un acondicionamiento previo del espacio mediante la creación de un muro para sustentar una plataforma allí donde la roca es inexistente o no se ajusta a las necesidades de espacio. Su principal desarrollo lo alcanza en la fachada principal se orientada hacia el NE, donde se adelanta unos dos metros creando entre las dos torres de la fachada un espacio de acceso previo al recinto interior.

La Torre NE posee un planta trapezoidal de tendencia rectangular, realizada en mampostería en su parte baja, donde se aprecian los anclajes de los andamios de construcción, mampostería enlucida en su parte central y cajas de tapial de tierra en su parte alta, la más deteriorada.

La Torre SE es de menor tamaño a la anterior, de planta rectangular, elevada sobre una plataforma escalonada en su ángulo NE y de similar factura a la anterior. Entre ambas se debió de desarrollar un cuerpo en el que se abriría la puerta y sobre la misma las estancias a las que se refieren las fuentes, las cuales debían de ser de tapial y madera ya que para su destrucción se emplea el fuego. Hoy en día este cuerpo esta derruido y aterrado bajo la rampa que hace unas décadas se realizó para instalar antenas en su interior.
El resto de la fortaleza presenta una planta pentagonal, de base en mampostería, tapial y enlucidos de yeso. En el centro del recinto se encuentra el aljibe, excavado en la roca, revestido de mampostería y a falta de la cubierta en bóveda de medio cañón. Se sitúa en el centro del recinto ya que las estancias se disponen a su alrededor, como lo prueban los restos de muros.

Las excavaciones han mostrado la existencia de cuatro alas dispuestas pentagonalmente, cada una de ellas subdividida en varias estancias con funciones diferentes, de producción, de almacenamiento, estancia y cuadras para el ganado. Todas ellas se orientan hacia el patio, el cual articula los recorridos por su interior, el cual se realiza mediante un porche cubierto.

Las paredes están realizadas mediante una cimentación de mampostería sobre la que se eleva un muro de tapial de tierra, la cubierta a un agua de vigas de madera y teja curva, mientras que los vanos, tanto puertas como ventanas son de ladrillo macizo y yeso. Los pavimentos son de yeso tierra apisonada, documentándose en ellos las huellas de dos escaleras que nos indican la existencia de una planta superior o el acceso a los adarves de la muralla.

Tras la excavación de 2005 estamos en condiciones de precisar algunas de las hipótesis que hasta la fecha habíamos mantenido. El edificio se construye en la cuarta década del siglo XIV, seguramente de forma continua, con materiales de bajo conste, empleando técnicas mudéjares, es decir, la base de mampostería, las paredes de cajas de tapial de tierra, en lucidos de yeso y cubiertas de vigas de madera y teja. Parece que aprovecha algunas construcciones de momentos islámicos, en concreto parte de una torre y varias estancias a ellas adosada, las cuales quedan incorporadas al recinto cristiano.

En la Guerra de los Dos Pedros, entre las coronas de Aragón y Castilla, el edificio es ocupado temporalmente por tropas del Concejo de Chinchilla, las cuales descuidan su manteamiento, hasta el punto de provocarse un incendio que lo daña parcialmente.

Tras su recuperación por Constanza Manuel con las correspondientes indemnizaciones en 1411, se efectúan una serie de remodelaciones, entre las que se documenta la adaptación de una de las alas del edificio para su uso como lagar, mientras que el resto se remodela para la estancia de sus moradores y el de los animales de servicio.

El paso del señorío de unas manos a otras y a diferentes casas, las cuales ya poseían sus sedes en castillos de otros lugares, hizo innecesario la reconstrucción de la fortaleza, cuyos elevados gastos de reposición disuadieron a cualquiera de sus propietarios de dicha empresa, quedando el señorío reducido a un lugar de donde extraer rentas que completasen las de otros lugares.